Laos se rinde al dinero y se convierte en un centro turístico.
El año pasado recibió, 1,5 millones de turistas lo que supone el 35% de su producto interior bruto.
El país se ha llenado de mochileros que disparan sus flashes sin piedad a los monjes budistas que hacen colas para conseguir su desayuno. A pesar de los carteles repartidos por las ciudades en los que se alecciona sobre cómo comprarse, los visitantes extranjeros, en mayoría "mochileros", se empeñan en invadir el espacio de los monjes y hasta se unen de forma insolente al ritual, cometiendo así lo que está considerado una falta de respeto por la religión.
La ciudad de Luang Praban, declarada Patrimonio de la Humanidad por Naciones unidas en el 95 se ha llenado de hoteles, albergues y restaurantes para turistas.
Asentada desde hace 700 años en un meandro del río Mekon, al norte del país, esta localidad que dicen salvaguardó el "espíritu" de Laos, alberga más de 30 monasterios budistas y decenas de edificios de estilo colonial construidos durante la ocupación francesa.